martes, 22 de diciembre de 2009

De modernukis y gafapastas...


Por más que lo intento, se me han "indigestao" estos especímenes, los modernos. No puedo y tengo que soltarlo "¡Sois infumables, joder!". Sí, lo sé, y yo soy un borde de mierda que tampoco es perfecto. No me descubrís nada que no sepa, bonitos.

Ayer leí un decálogo sobre esta nueva tribu urbana y no pude parar de reirme.... voy a tratar de meter en la turmix lo que este documento me aportó y mezclarlo con mi propia visión de la jugada para dar a conocer a estos seres que habitan entre nosotros. Si alguien se siente identificado, pido que no se ofenda, que se lo haga ver en el médico... es la realidad.

EL LOOK: De toda la vida de Dios, las tribus urbanas han tenido su look que les distinguía de los demás, su "personalidad o ese borreguismo tan extendido como imitar al prójimo". Los skins llevan sus bombers verdes oscuras con el forro interior en tonos butano, sus botas Dr. Martens de 48 agujeros y el pelo rapao. Los heavys sus mallas apretadas y camisetas negras de grupos tipo AC/DC, Hallowen y sus greñas al aire (aunque más de uno y de dos vaya cartoniano perdido). Como buenos modernos, son distintos a los demás. Hay que dar el cante sea como sea, porque "ellos lo valen". Y si la primera impresión es la que vale, nos remitimos a la imagen y por extensión a la manera de vestir. Al ser moderno, serás el único que lleve chapas sesenteras, gafas de sol de policía tipo RayBan o de vista de pasta negras, aún a pesar de no necesitar gafas. Aparte, zapatos Camper, pantalones anchos que dejen ver tus calzoncillos de Calvin Klein y chanclas para salir por la noche rollo "paso de todo, si no me dejan entrar en chanclas en el local es que no es un sitio cool". También aprovecharás las chaquetas de chandal de cuando tu padre era mozo, sí, esas con las mangas a rayas y pinta de viejunas. Las mismas de las que te descojonabas hace 7 años cuando tu padre se las ponía para hacer la barbacoa o cuando salía a correr. "Menudas trazas que llevas papá", le decías. "¿No te da vergüenza salir así a la calle?". Eso si tu padre las conserva. Si no, a joderse y a comprarlas por 70 eurazos en una tienda en el Mercado de Fuencarral. Complemento imprescindible: el gorrito cuanto más raro mejor y la bufanda aunque sea agosto. Y si eres chica, serás la única en llevar bailarinas, medias de rayas, cinturones de zorrón. Junto a ello, no olvides las camisetas a rayas momento "¿dónde está Wally?", una corbata rollo colegiala y bolsos enormes. El total look del moderno debe cumplirse o si no no serás digno de entrar en la tribu más trendy del momento. Para acabar lo referente al look: uno de los puntos fuertes del uniforme y las pintas, está en la androginia. Chicas hombrunas, peli cortas y con cara de sois una niña desvalida y tíos con rasgos copiados de Brian Molko (el cantante de Placebo) son lo que más está pegando ¡No te quedes atrás!

REDES SOCIALES: Todo hijo de vecino tiene su página de facebook, otros incluso tenemos un blog en el que contamos nuestras chorradas o nos desfogamos un poquito del día a día... En lo que a mí se refiere, periodista que no ejerce, me sirve para quitarme el mono de escribir. Pero está claro que para ser moderno, es muy importante tener un weblog o blog en internet, como éste, sí o sí. Gracias a este medio, los modernos pueden contarle al mundo todas tus moderneces. Sirven así de escaparate de todas tus fantasías y reflexiones más variopintas. Aprovéchate de él para contar todas las fiestas a las que vas, lo malo que es el mundo en guerra, por qué no vas al festival de Benicàssim y si al SONAR, cuáles son las últimas canciones que ponen en Siglo XXI (programa de Radio 3 que debes oír, por cierto, IMPRESCINDIBLEMENTE para ser moderno).

Mejor aun es un fotoblog, en el que poder poner fotos de todas tus fiestas, las caras de tus coleguis, y la ropa que te vayas comprando y rompiendo. En las fotos hay que posar con caras raras, de sorpresa, de ¿que hago yo aquí?, de fiestón total el que me estoy pegando. Si eres tío adopta posturas casual rollo cantante indie progre pacifista gilipollas. Si eres tía sólo puedes salir momentazo Amelie o sacando morritos de zorra. Por cierto, para ser más moderno aún te recomiendo que en tu red hables o comentes cosas en inglés... tu no eres español, eres del mundo... el español es un idioma com poco glamour, hay que hablar en inglés o no vales para ésto.

VIDA SOCIAL. No te pierdas ni media. Tienes que ir a todos los conciertos que puedas. Cuanto menos comerciales y conocidos sean los artistas, más moderno eres. ¨¿Que mierda es eso de ir a un concierto de U2, Depeche Mode o de Bruce Springsteen?¨. Esos son carcas para un buen moderno. Tienes que ir a conciertos megamodernos de Russian Red, La habitación roja, La casa azul, Vetusta Morla, Maldita Nerea o Miss Kittin. Tío, eres moderno, por lo tanto raro de cojones. Que no se diga. Pero al ser modernuki, tienes que tener una agenda apretada de cojones. Nada de comer o cenar en casa o pasar un fin de semana en el pueblo.No te puedes perder un sarao, tienes que estar en TODOS: no sólo en conciertos, inauguraciones de exposiciones, de restaurantes (japoneses, thais, libaneses, de fusión, tascas de nueva generación, cocktelerías... pero por favor no vayas a la inauguración de uno de cocina nacional); festivales de música (electrónica, indie, jazz, rythmn and blues, trip hop), de arte, multidisciplinares (mezcla de arte, videoarte y djs). No se puede ser más moderno. Todo se basa en enterarte de esos saraos, ir sin avisar a nadie, y luego encontrarte a tus coleguis allí. ¡Qué cool es eso!. Recuerda que lo importante de todo es “haber estado allí”. Intenta recorrer varios sitios la misma noche con tu cámara de fotos (digital, claro), acabar en un after, y luego dile a tus amigos “¿no estuviste anoche allí? Yo sí, fue una pasada”. ¡Quedarás genial!. Por cierto, ir por la calle petada de coches con tu bici retro dando por culo y arriesgando la vida es lo más de lo más.... muy apañao y ecológico.

NUEVAS TECNOLOGÍAS. El avance de las últimas tecnologías ha hecho que cada día sea más fácil ser moderno. Da igual que en tu pasado hayas repudiado de los ordenadores, y hayas pensado que lo de Internet era para freaks. Ahora quieres ser moderno, y necesitas un ordenador conectado a Internet. Ahora, gracias a las redes P2P, puedes bajarte más y más música, toda la que sale en esas revistas de últimas tendencias que te compras, sin olvidar lo que recomiendan en ese programa de radio que tienes que oír por cojones para ser moderno: en Radio3, Siglo 21. Luego si quieres no la oigas, pero la música la tienes que llevar en tu ipod nano (el ipod grande es poco práctico y nada chic... donde se ponga un nano que se quite lo demás). Con lo fácil que es hacer música hoy en día, y siguiendo la filosofía del “Do it yourself” que ya hicieran los Sex Pistols hace 30 años largos, bájate un par de programas de hacer música, un teclado midi, y conviértete en el rey de la tecnomierda: ¡saca tus propias canciones! Además, hacer las letras de las canciones es muy fácil, con temas como: la moda es lo peor, me gustan los Chupa Chups y la Nocilla, críticas a otros músicos, putiferios, porno,
Algunos nombres de grupos tecnomierda que todavía están disponibles y que puedes usar: electrozorras, puticuero, los chochetes eléctricos, somos lo peor, electropornoclash, la habitación verde, la habitación rosa, la habitación gris

DIETA DEL MODERNO. Hasta hace dos años, le ponías cara de asco a tu madre cada vez que te ponía pescado para comer. ¨¡No quiero mamá!". ¨Te lo comerás mañana¨, te contestaba tu progenitora. A ti te gustaban las hamburguesas, los macarrones y los espaguetis a la boloñesa. Morías por ir al McDonalds y ponerte ciego a BigMacs y McRoyal del Luxe... con esas patatas con ketchup y la Coca Cola... todo GIGANTE. Odiabas las verduras cosa mala. ¨Eso para las vacas¨, espetabas. Pero ahora que eres moderno, las cosas cambian y reniegas como un Judas de tu oscuro pasado. Has pasado de ser un habitual del fast food a matar por sushi. ¨¡Pedazo de cabrón!": que diría tu padre, te gusta el sushi. Peor aún te encanta el jodido sushi. Si oye tu madre que comes pescado crudo, te muele a hostias por chaquetero. ¿Cuantos medallones de merluza rebozada y guisos de patatas con bacalao han ido al buche del gato porque odiabas el pescado?. El problema es que tus padres nunca entenderán lo cool que resulta distinguir, delante de tus amigos, entre Makisushi, Uramaki y Nigirisush. Los guisos son de paletos.
Si de verdad eres moderno, el sushi que más te gustará es, por este orden, el de tortilla, el de langostino y el california (con bocas de mar y aguacate). Intenta desafiar a tus amigos en el restaurante japonés pidiendo cosas que ellos desconozcan: chirashi, gyosa, yaki tori (¿no sabes lo que es, tío?)
Explícales, también, desde tu postura de moderno, la gran e increíble diferencia que existe entre el té que toman tus amigos habitualmente, y el té japonés, ¡porque tú la sabes! Haz de la misma forma con la cerveza japonesa –Sapporo, por ejemplo-… ¡Cómo se nota la diferencia!. La Heineken es una mierda al lado de la cerveza japo y que decir de la Mahou ¨vulgares".
Eso sí, no hay nada más moderno que mutar en vegetariano. ¿Por alguna extraña razón, te lo has planteado?. Comer a base de soja, tofu y si puede ser crudo, sin aliñar, te daría un caché de cojones.

EL VALOR DE LAS PALABRAS. Cuando eres moderno, hay términos que cambian de valor. El pescado crudo es cool y se llama sushi. Siempre has pensado que a tu padre le gustaban cosas antiguas, carcas, mugrientas, las anticuayas que decían en mi pueblo, pero ahora tú has despertado un especial gusto por lo oldie . Hace unos años, te reías de la gente mayor que oía a los Smiths, New Order, etc. (vaya carcas), y ahora a tí te encantan. Tampoco es lo mismo cuando en la 4ª planta del Corte Inglés dicen "moda joven", que tú, que sabes lo que es la ropa trendy y cool. Los ruidos que dan por culo en las tiendas a todas horas, ahora se llaman click´n´cuts. Y el sonido que sale del loro Casio que te regalaron al tomar la primera comunión, ahora es electro, y sirve incluso para dar conciertos. Un sitio con olor a vómito, gente ciega con los ojos en blanco, un tío que se parece al Humberto Janeiro bailando a las 10 de la mañana, es un after (cuando toda la noche no es suficiente para ser moderno). Lo que tú bebes no es ginebra con limón, ¡es ginlemon!.

Recuerda que un moderno no inventa, solamente que es el primero en copiar, así que no te inventes tus propias palabras, y sácalas de las revistas y weblogs que veas.


SÉ INTOLERANTE. Uno de los puntos fuertes de ser moderno es la intolerancia que te debe caracterizar. Con lo que mola ser moderno, quien no lo es, ¡es que es gilipollas! A ti te gusta Miss Kittin, porque es lo que toca, pero es que gente como Bisbal o Andy y Lucas ¡deberían estar muertos!. No entiendes cómo la gente puede ser tan vulgar, ¿verdad?. Ser moderno es una pose también. Si el grupo Entre Ríos se hubiera dado a conocer en el Gran Hermano, no los podrías ni oír, pero como lo han hecho por el Soulseek, Spanishpop y por Siglo 21, ¡son la caña, tío!. Cuando un amigo tuyo friqui te pasó por el Soulseek la canción de Dragostea Din Tei NumaNumaye, era la caña, ¡qué canción más friqui! Te bajaste el vídeoclip y todo. Pero ahora, recuerda, para ser moderno, hay que borrar eso del pasado y repetir: “Por favor, qué asco de canción”.
Tú, como moderno que eres, tienes tu flequillo que te debe de tapar un ojo, tus chapas, tu mochila rollo mod. Pero la gente, ¿cómo pueden comprarse la ropa en Zara? No se dan cuenta de que van todos iguales? ¿Por qué no van, como tú, al Pull & Bear o a una tienda pijogrunge de la calle Fuencarral?. Un moderno es de los pocos especímenes que es capaz de acudir a manifestaciones anti-globalización con zapatillas Nike, e irse luego a comer sushi al piso (de Ikea).
El colmo de lo moderno es meterse con las cosas modernas, ser anti-moderno. Por ejemplo, el año pasado fuiste al Sonar, pero este año no, entonces el Sonar es una puta mierda, y Benicàssim también.

Ante todo, tiene que quedar claro que tú no respondes a las estrategias de marketing destinadas a la gente normal, tú respondes a las estrategias de marketing destinadas a los modernos.
Ahora te gustan las zapatillas Puma, las Adidas Originals, sí, esas zapatillas que se ponía tu padre para recoger tomates, y le costaban cinco veces más baratas que a ti ahora.
EL PELO. VAYA PELAZO. El pelo es una de las partes más importantes de un moderno, como todo lo que te caracteriza a primera vista. Debes dejarte un gran flequillo que te permita tener algún ojo tapado para cuando te fotografíes con tu gato para salir en tu fotolog.

Una práctica muy común por los modernos es cortarse el pelo tal y como lo hacen las grandes estrellas, pero con años de retraso. Por ejemplo, Beckham ya llevaba cresta años ha, y ahora aparecen los más modernos del lugar con cresta. Y qué decir del corte de pelo del Vaquilla, de inicios de los 80, corto por arriba y largo por detrás. Y el pelazo del genial Nino Bravo, lazio y con flequillo tapando un ojo...
El truco de todo esto está en pasarte más tiempo despeinándote que peinándote. Y no te olvides de los ganchitos del pelo, da igual que seas tío o tía: ¡viva la androginia!
Aunque lo más moderno, en este caso, es gastarte en vestuario más de lo que cobras. ¿Será por pelas?

Y recuerda, si algún día te echan de un sitio, y ya no trabajas allí, automáticamente ese sitio pasa a ser lo peor. ¡Puaj!

lunes, 7 de diciembre de 2009

En memoria de Fernando Martín (parte 1)... El día de su muerte


Era un domingo frío, lluvioso, de esos que invitan a todo menos a salir de casa. El parte meteorológico era tirando a muy malo en casi toda la piel de toro. Las "típicas lluvias a mares" en la costa levantina, viento en el sur, y de nuevo lluvia en el centro. Mira por dónde, tan sólo se salvaba la tan sufrida cornisa cantábrica, donde unos claros intermitentes le daban cierto respiro a sus vecinos. Nada hacía presagiar lo que aquel 3 de diciembre de 1989 nos tenía preparado.

En mi urbanización, creo recordar que aquella tarde estábamos Quique, Pachi y yo sentados en la sala de televisión del Pabellón. La película que estábamos viendo se corta de repente. Sin más, "Avance Informativo". Cuando veo la cara del presentador pienso que algo gordo había pasado. El sollozo del cielo de Madrid en forma de lluvia, tornó en llanto. Todo se precipitó, tan lento y tan rápido a la vez, que los recuerdos permanecen inalterables en nuestra memoria, como si hubiese pasado ayer, pero no, desde áquel día hace ya 20 años. Maldito día.
Las radios echaban humo. Los que habían desafiado al frío para salir a comer fuera aquel domingo, no se lo podían creer en su camino de regreso a casa. Todo parecía un mal sueño. Ojalá lo fuera. Una estúpida pesadilla, innecesaria ella, de guión errático y reglones torcidos, un final demasiado duro para un cuento de hadas, un epílogo injusto para el libro más bello. En las noticias, reinaba la confusión. El único dato confirmado era el accidente de tráfico, muy grave (la palabra mortal no se dice hasta que no lo confirme el forense) de un jugador del Real Madrid de baloncesto. Nadie quería dar crédito a lo que los medios contaban.
Mientras, en el Viejo Pabellón de la Ciudad Deportiva madridista, los jugadores merengues, esperaban angustiados para salir a la cancha a disputar su partido de Liga contra el CAI Zaragoza. Tenían las mismas dudas que cualquier aficionado. Un compañero acababa de estrellarse y el juego parecía macabro, una ruleta rusa. Al que entraba por vestuarios, se le tachaba de la lista. Un suspiro al comprobar que el recién llegado estaba bien mas una agonía al estrecharse la relación de candidatos. Los segundos se hacían horas y la tensión crecía al darse antes la noticia de la muerte de ese accidentado que su propio nombre. Fernando Romay recuerda que durante un buen rato sólo quedaban dos candidatos a ser la víctima: Quique Villalobos y Fernando Martín. A la vez se iba constatando que el accidente era mortal. Cuando Quique Villalobos llegó, con decenas de periodistas esperando en la entrada, sólo faltaba uno. Fernando Martín nunca se reuniría con sus compañeros. No estaba convocado para aquel partido ya que se estaba recuperando de unas dolencias en su espalda (esa que tanto le martirizó) pero quiso acudir a animar a sus compañeros. Nadie quería creerlo. La confusión dio paso a la incredulidad y ésta, a la frustración, a la impotencia más desoladora. Silencio en cada casa. Las ondas de radio y televisión se entremezclaban para dar certeza al peor de los augurios. Con voz de cristal, la muerte de Fernando se convertía en certeza. El partido se suspendió, sus compañeros no podían sino llorar de impotencia. La imagen de su hermano Antonio entrando por la puerta del Hospital con un ataque de rabia incontenible aún se aloja en nuestra memoria. Su amigo del alma, Juan Manuel López Iturriaga, que aquel mismo año dejó el club blanco para acabar su carrera en el Cajabilbao, recuerda que tuvo que jugar sabiendo que Martín había muerto hacía unas horas. "Mi mente estaba con el Madrid y con la familia de Fernando".
Nuestro jugador bandera del momento (con permiso de Epi) había muerto. Nos dejó cuando no le tocaba. El hombre falleció, la leyenda nació con tan sólo 27 años. A esa edad murieron otros mitos de la talla de Janis Joplin, Mimy Hendrix, Kurt Cobain o Jim Morrison. "Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver", como James Dean, en un accidente de coche. Incrédulos, pensando en que era una broma, que un tío de la corpulencia de Fernando, más cercano a un Apolo que a un ser humano, era inmortal. F.M. ya no volvería a enfundarse la camiseta blanca nunca... Mis padres entraron precipitadamente en mi habitación para decirme la mala noticia. "Ya lo sé mamá", acerté a responder.
Cinco años antes trasnochabamos para ver aquella bendita locura que fueron los JJOO de Los Ángeles en los que el genial Fernando lideró un equipo capaz de ganar una medalla de plata olímpica, un éxito sin precedentes en lo que para muchos es la prehistoria del baloncesto y para otros es la base de lo que hoy tenemos. Los Romay, Solozábal, Arcega, Epi, Itu y Llorente, tenían en Martín el ariete con el que se derribaron las puertas de la Yugoslavia de Petrovic y la URSS de Sabonis y Tachenko. La cancha de baloncesto en la que tratábamos de imitar a nuestros ídolos se convirtió en un sitio de duelo, apenas cruzábamos palabras los siguientes días... más que caras largas, tristes... si Fernando era mortal, los demás lo éramos mucho más.

Cada generación tenemos fechas señaladas en el calendario que nos marcaron para siempre. Noticias felices, las menos, días oscuros, los más, en los que lo cotidiano se recuerda tanto como el propio hecho. ¿Y tú dónde estabas el día que....?, nos preguntamos a menudo. El día que Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre que pisaba la Luna, el día en el que Antonio Tejero entró en el Congreso de los Diputados, pistola en mano, para tumbar a la democracia, aquel 11-S poco antes de las 3 de la tarde cuando los terroristas de Al-Qaeda sembraron el pánico en el mundo estrellando dos aviones contra las Torres Gemelas o la sangre inocente derramada el 11-M en Madrid, por cuenta de unos bárbaros asesinos.
En el deporte, al menos en España, si hay un día en el que todos coinciden al afirmar que recuerdan perfectamente dónde y cómo vivieron y reaccionaron ante un suceso, ese es el 3 de diciembre de 1989. La muerte de una leyenda se marca más a fuego incluso que el más feliz de los éxitos conquistados. Dos décadas después, querido Fernando, tu recuerdo permanece intacto.